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domingo, 10 de marzo de 2013

Fue un jueves


Un metro 52 centímetros de estatura, lindo cuerpo, rubia (y natural), cabello corto, piel bronceada y además baterista. ¿Qué más podía pedir? ¡Qué fuera mi tipo de mujer! No encajaba con mi ideal de belleza, al menos no físicamente. Yo prefiero a las mujeres altas, de cabello largo, negro y con piel clara (por no decir pálida). Una Blanca Nieves cualquiera. Aun así esta niña me intrigaba bastante y desde la primera vez que platiqué con ella, me perdí.

Fue un jueves, a un mes de iniciado el trimestre cuando comencé a hablarle. Aunque desde el primer día había notado su presencia no encontraba la forma de acercarme. Hallé mi oportunidad el día en que ella iba a exponer en clase, estaba practicando lo que iba a decir, y con el pretexto de saber cuál era el tema que presentaría le hablé por primera vez.

Casualmente yo conocía un poco sobre varios de los puntos que iba a tratar, así que me ofrecí a ayudarle y aclararle algunas dudas que le habían surgido. Dado este primer paso lo demás fue fácil, tal vez demasiado. Sospechoso, pero no me importó. Una semana después ella terminó con quien fuera su pareja, cosa rara, también fue un jueves. Después de unos cuantos días comenzamos a salir. Todo parecía ir de maravilla, era como un sueño, ella me entendía y yo a ella(o eso creía). Era como si la conociera de toda la vida.

Pasó un mes y el asunto parecía perfecto… pero todos sabemos que eso no existe.  En el fondo de mí, sabía que algo andaba mal, pero yo era feliz y no le di importancia. Sumado a esto había otro elemento incomodo en esta relación: el ex novio pugilista y sociópata que jamás desiste en su intento por volver con quien fuera su novia. Como fuera yo me sentía seguro; a pesar de las amenazas de este tipo, a pesar del hecho de ser él un boxeador, a pesar de que las cosas parecían ir en picada, a pesar de mis sospechas primarias.  

Para mi desgracia no corregí los errores y la insistencia del boxeador rindió frutos. Para mi desgracia ella resultó algo inestable y el ex, ganó. Sin siquiera el prometido intercambio de golpes, él ganó. Siempre supe que lo nuestro no comenzó de la mejor manera, y lo que mal empieza acaba peor. Créanlo o no, todo terminó un jueves.
Como dato curioso: nunca he salido con alguien que esté soltera al momento de conocerla. Debería aprender a hacerlo.

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