Una semana ha pasado desde que fue sembrada la duda que sin querer me ha quitado el sueño. Es eso o el calor sofocante de las últimas noches, aunque también puede ser mi odiado némesis: el insomnio. Sea lo que sea no es buena idea ocuparme de esas cosas cuando ni siquiera hay alguien que me guste. Me olvido del caso y me encargo de asuntos importantes, aquellos que me valdrán una calificación por lo que no debo desatenderlos por cuestiones insignificantes. Por fin llega el día de entregar una tarea que parece no muy importante pero aun así me interesa que la revisen.
Es miércoles y termina la primer clase, nada sobresaliente, todo pasa normal. Salgo a comprar un dulce o algo para comer antes que inicie la próxima clase. De camino al quiosco me encuentro con mi profesora quien me saluda y recuerda que tenemos clase y no debo faltar. Llego al salón y la maestra aun no ha está allí; espero por ella junto a mis compañeros. Cuando por fin llega lo hace con noticias: no habrá clase pero si trabajo. Tenemos que pegar carteles de una exposición que se va a inaugurar acerca de Mario Moreno “Cantinflas”.
Nos dividimos para cubrir más terreno y a mí me toca ir con una chica a la que no le hablo ya que no me parece muy amigable que digamos, craso error, no debería juzgar a la gente sin conocerla. Resultó ser una niña agradable. El rato que pasé colocando carteles y platicando con mi compañera me recuerda lo agradable que es conocer personas, sobre todo si son como esta chica.
Llega la inauguración de la exposición y soy el encargado de tomar fotos de los directivos presentes y del sobrino del gran “Cantinflas”. Durante el recorrido, no sé por qué, comienzo a pensar nuevamente en la sugerencia hecha por mis amigos la semana pasada. Termina el evento, me despido del señor Eduardo Moreno y de mis profesores; me voy a casa.
Al final del día llego a la conclusión de que sí hay algunas mujeres que me atraen, pero una o dos (quizá tres) en particular sobresalen del resto. Una de ellas fue mi amor de infancia y hace más de 10 años que no hablo con ella, esto podría representar un gran problema, tal vez ni me recuerde. ¡Odio mi falta de constancia con las personas!... ahora que lo pienso, hay otro pequeño detalle que podría ser incomodo: ella tiene novio (nada que no pueda resolverse).