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domingo, 24 de marzo de 2013

¡...y la odio!



Según recuerdo son seis entradas en total, las que debíamos subir al blog a través del curso. Eso significa que esta será la última. Este hecho me causa conflicto. Ya me estaba acostumbrando a escribir y calificar, pero todo tiene un fin y  debo continuar. Está por terminarse el trimestre y llegó la hora de redactar la sexta y última entrada.

La semana 10 está llegando a su fin. Fue muy pesada en cuanto a carga de trabajo, pero parece que al fin logramos adelantos importantes en el proyecto final del curso de Señalética. Pasada la sorpresa inicial que tuve acerca del noviazgo que por fin logró Manuel, recuperé la serenidad. Ya no me importa quién tenga o no una relación. Yo estoy tranquilo; es lo único que debe importarme.

¡Ah, la primavera llegó…! ¡Y la odio! Comienza a calentarse el ambiente, y no solo en términos climáticos, este calor se vuelve insoportable. Las mujeres comienzan a vestir con ropas más ligeras y hay algunas a las que les sienta bastante bien la ropa de este tipo. ¡Ah, maldita primavera…! ¡La odio!, hace que mi determinación por no hacer caso de las mujeres, al menos por un tiempo,  sea más difícil de mantener.  Habrá que distraerse de alguna forma.

¡No puede ser! ¡La tarea no es gran distracción! Mi equipo ha avanzado mucho en estos días y el trabajo ya no es tan demandante como antes.  ¿Qué más queda por hacer? ¡Los amigos!, ¡para eso están los amigos! Son tan tontos que cualquier comentario, por más casual que este parezca, puede ser utilizado (muchas veces en tu contra) para hacerte reír por horas. Al final no son tan tontos, al contrario. Los tontos no logran ese sentido del humor. Pasar un rato con los compañeros funciona, ¿pero por cuánto tiempo la hará? La mayoría de mis camaradas ha estado mucho tiempo sin pareja y comienzan a sentir la necesidad de tener novia. Basta ver su reacción cuando pasa una linda mujer para darse cuenta de esto.

El calor de la estación comienza a hacer mella en las personas,  y cuando mis amigos se ponen reflexivos acerca de su situación sentimental se nota, aún más, que la primavera llegó… ¡Y la odio! Todos andan “como burro en primavera”. Bueno, no es para tanto. Al final parece que tendré que hacer uso de toda mi fuerza de voluntad… o rendirme ante la situación.

domingo, 17 de marzo de 2013

Artesanía de Oaxaca


¡Ah, qué días tan tranquilos! Me hallo disfrutando de los pocos momentos libres que surgen de vez en vez, y de los muchos momentos de trabajo escolar que parecen no tener fin. Extrañamente, estos han resultado muy gratificantes. Definitivamente,  estoy  en paz.  Terminadas las remembranzas de la semana pasada acerca de viejos tiempos, tiempos mejores que se volvieron peores, me pongo a pensar que es mejor no buscar una relación en este momento. Si pensé en la necesidad de tener  pareja solo por un bobo comentario, entonces realmente no necesito nada más en estos días.  Ahora estoy libre de dudas.

Ha sido una semana tranquila. Nada de pensamientos “impuros”. Todo parece haber vuelto a la normalidad: tomó mis clases, platico con mis amigos, me quejo del mundo y de lo mucho que lo odio. Nada fuera de lo ordinario.  En un día como cualquiera camino junto a mis amigos hacia la Plaza Roja en busca de algo para comer. Entonces la veo pasar. Quien fuera mía durante solamente un verano (como dice la canción), aquella que me hizo tanto daño. Ya no me provoca nada. Puedo comprobar esto cuando ella, a manera de saludo sonríe para uno de mis amigos, quien también es amigo suyo. En un primer instante mi cerebro no registró que yo iba acompañado y estuve a punto de sonreírle, pero no pude. No me inspiró nada su sonrisa. Hasta hace unos meses me recorría una extraña sensación paralizante que no puedo explicar, pero ya no. Esto me tranquiliza aun más.

Pero nada dura por siempre. Es increíble lo rápido que una noticia puede cambiar las cosas cuando llega a ti. “Todo pasa en un segundo”, decía mi abuelo. En un segundo la paz que me costó cuatro semanas conseguir se esfumó con un simple comentario casual en una conversación. ¡Manuel tiene novia…  y no es fea!  ¿Manuel?, ¿novia?, ¿cómo es eso posible? Desde que lo conozco jamás ninguna mujer le hizo caso, solo eran amigas que terminaban por “batearlo”. ¿Cómo es posible que ahora tenga una novia, y que aparte no es fea?  Siendo honestos, él no es muy agraciado que digamos. No es que yo sea un galán, pero si me comparo con él… al menos yo, no parezco artesanía de Oaxaca. ¡Eso ha golpeado mi orgullo!

He llegado a una conclusión: ¡Soy como un niño! Quiero lo que no es mío, lo que no puedo tener,  lo que sí pude tener pero que no quise y que ahora alguien más tiene. ¡Ah, qué divertido!

domingo, 10 de marzo de 2013

Fue un jueves


Un metro 52 centímetros de estatura, lindo cuerpo, rubia (y natural), cabello corto, piel bronceada y además baterista. ¿Qué más podía pedir? ¡Qué fuera mi tipo de mujer! No encajaba con mi ideal de belleza, al menos no físicamente. Yo prefiero a las mujeres altas, de cabello largo, negro y con piel clara (por no decir pálida). Una Blanca Nieves cualquiera. Aun así esta niña me intrigaba bastante y desde la primera vez que platiqué con ella, me perdí.

Fue un jueves, a un mes de iniciado el trimestre cuando comencé a hablarle. Aunque desde el primer día había notado su presencia no encontraba la forma de acercarme. Hallé mi oportunidad el día en que ella iba a exponer en clase, estaba practicando lo que iba a decir, y con el pretexto de saber cuál era el tema que presentaría le hablé por primera vez.

Casualmente yo conocía un poco sobre varios de los puntos que iba a tratar, así que me ofrecí a ayudarle y aclararle algunas dudas que le habían surgido. Dado este primer paso lo demás fue fácil, tal vez demasiado. Sospechoso, pero no me importó. Una semana después ella terminó con quien fuera su pareja, cosa rara, también fue un jueves. Después de unos cuantos días comenzamos a salir. Todo parecía ir de maravilla, era como un sueño, ella me entendía y yo a ella(o eso creía). Era como si la conociera de toda la vida.

Pasó un mes y el asunto parecía perfecto… pero todos sabemos que eso no existe.  En el fondo de mí, sabía que algo andaba mal, pero yo era feliz y no le di importancia. Sumado a esto había otro elemento incomodo en esta relación: el ex novio pugilista y sociópata que jamás desiste en su intento por volver con quien fuera su novia. Como fuera yo me sentía seguro; a pesar de las amenazas de este tipo, a pesar del hecho de ser él un boxeador, a pesar de que las cosas parecían ir en picada, a pesar de mis sospechas primarias.  

Para mi desgracia no corregí los errores y la insistencia del boxeador rindió frutos. Para mi desgracia ella resultó algo inestable y el ex, ganó. Sin siquiera el prometido intercambio de golpes, él ganó. Siempre supe que lo nuestro no comenzó de la mejor manera, y lo que mal empieza acaba peor. Créanlo o no, todo terminó un jueves.
Como dato curioso: nunca he salido con alguien que esté soltera al momento de conocerla. Debería aprender a hacerlo.